Enseñar desde el cerebro del que aprende
El centro acreditado con el “Método Fernández Bravo” se reconoce con este símbolo
Expresa, con un solo trazo, la esencia del pensamiento pedagógico que lo sostiene.
La espiral representa el crecimiento interior, el proceso natural mediante el cual los niños se desarrollan desde su propio centro. Simboliza la inteligencia que se expande, la comprensión que se construye desde la experiencia y el descubrimiento. Alude a educar desde las necesidades del que aprende, al respeto por los ritmos personales y a la idea de que la acción educativa consiste en acompañar el desarrollo integral del ser humano.
La espiral desemboca en una M, inicial de Método, pero también de Matemática, Maestros, Mirada, Metodología, Motivación, Modelo, Mayéutica, Motivo, Mensaje… Esta transformación expresa la unión entre la libertad del carácter intelectual y la estructura del conocimiento, entre el pensar, el sentir y el convivir, para saber; entre los Maestros que guían y los alumnos que descubren.
No hay ruptura entre la espiral y la letra: forman una sola línea, un trazo continuo. La enseñanza y el aprendizaje son un proceso único, en el que docentes y alumnos aprenden juntos. El método no impone una forma, sino que custodia el movimiento natural, preguntándose cómo se aprende para saber cómo se enseña.
El verde oscuro encarna la armonía, la serenidad y la confianza que sustentan toda acción educativa. El verde es el color del equilibrio. Transmite la calma necesaria, el respeto por los ritmos individuales y la esperanza en la transformación educativa. Es la tonalidad del proceso vivo, de una propuesta y un enfoque que respiran y se renuevan.
ACCIONES QUE ACOMPAÑAN EL PENSAMIENTO
PEDAGÓGICO DEL MÉTODO FERNÁNDEZ BRAVO
PENSAR – SENTIR – CONVIVIR
El centro acreditado con el “Método Fernández Bravo” es un colegio en movimiento, una representación del crecimiento de la persona que piensa, siente, convive, se pregunta y crea.
La espiral de la evolución interior y la M del método que conduce y da sentido, se conectan en este centro iluminadas por el matiz verde del equilibrio, la calma y la esperanza para: enseñar amando, aprender comprendiendo y saber haciendo.



